SOBRE LA MARXA!

Després de quatre hores de tren ens vam plantar a Florència, no podem dir que no ens agradés, perquè és preciosa, el Duomo, la piazza de la signora,el ponte Vecchio, fins i tot l’alberg on estavem era una torre del segle XVII…es respira art per tot arreu! Pensàvem quedar-nos dues nits però amb el ritme que portàvem de Roma, en un tres i no res vam tenir vista la ciutat i com que per entrar a qualsevol lloc et fan pagar  molt, vam decidir fer només una nit i marxar l’endemà cap a Verona.

La intenció era sortir ben aviat, parar a Bologna a dinar, Verona i dormir a Venècia…però això és el que té poder anar al teu aire. Vam arribar a Bologna, una ciutat medieval molt agradable i vam tornar a canviar el plan i ens hi vam quedar. A més, uns bons spaguetti a la bolognesa be es mereixen una parada, no?

A mitja tarda ja érem a Venècia, tots dos ja hi havíem estat però ens va tornar a sorprendre i molt gratament. Per arribar al lloc on dormíem, a Lido, havíem d’agafar el vaporetto. I crec que va ser la millor manera de conectar amb la ciutat, travessar-la amb el vaporetto de punta a punta pel gran canal, contemplant tota els palaus, palauets, mansions, passant per sota del Ponte Rialto, veient la Plaça San Marco….tots just entravem al Hostal i ja teniem la sensació d’haver vist gran part de Venèzia…però evidentment encara ens faltava molt per descobrir. Al final van ser dues nits, es a dir un dia mig a la ciutat dels canals, però creiem que va ser més que suficient. Es una ciutat cara, on no cal gastar diners, només cal perdre’s pels milers de carrerons que travessen els milers de canals, saltar d’illa en illa sense adonar-se’n,  quant et canses agafar el vaporetto i que et passegin pels canals d’aquesta ciutat màgica!

23. venecia

I bé, va arribar el dia de marxar de Venècia i d’Italia, així que ben aviat el dimarts agafavem el vapporeto i mes tard el tren cap a Trieste, i d’aqui l’autobus cap a Lubjliana, capital d’Slovenia! Trieste, on només varem estar-hi un parell d’hores, ens va agradar. Suposem que fa anys havia estat un port comercial important, però ara totes aquelles aduanes i edificis del port estan degradats i abandonats, però tot canvia quant arrives al centre, grans edificis d’epoca i petites cases de tota la vida, i una gran plaça, la de l’ajuntament, que obre la ciutat al mar….i bé, tres horetes d’autobus i ja erem a Lubjliana!!! Com canvia el paissatje. Slovenia hauria de ser un pais de visita obligada per tothom, però bé, tot just acabem d’arribar-hi i ens hi passarem aquí tres dies. Ja us explicarem que tal tot per aquesta petita Austria dels Balcans!!!!

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4 Respostes

  1. Italo Svevo, el genio de Trieste
    por Mario Goloboff*

    Está a la altura de los mayores escritores que dio el siglo XX, como Proust o Joyce, Kafka, Faulkner o Borges. Sin embargo, el prestigio de Italo Svevo –nombre literario del comerciante Ettore Schmitz– se abrió paso lenta y dificultosamente. Hoy nadie niega que su novela La conciencia de Zeno es una obra clave de la literatura de los últimos cien años.

    Con el ojo desprejuiciado, penetrante y densamente culto que poseía, Antonio Gramsci no podía dejar de advertirlo de inmediato: en una de sus conocidas notas de la cárcel, nota que luego formaría parte de Literatura y vida nacional, titulada “El descubrimiento de Italo Svevo”, discutía la actitud de tantos intelectuales italianos que lo desconocieron, y refutaba a algunos “descubridores” oportunistas y tardíos, cuya “vulgaridad untuosa y jesuítica” estaba en clara contradicción con lo que era dicho desconocimiento. Éste ya había llevado a proclamar amargamente al propio Italo Svevo: “No existe unanimidad más perfecta que la del silencio”, en el “Prefacio” a la segunda edición de Senilità (Senectud), publicada, igual que la primera, “por cuenta del autor”.

    El nombre de Italo Svevo, un gigante del siglo literario, apenas comenzaba a difundirse cuando tuvo el accidente automovilístico en el que perdió la vida. No obstante, venía ya escribiendo importantísimos textos que sólo retroactivamente serían reconocidos: Una vita (1892), Senilità (1898) (del que en 1961 Mauro Bolognini haría un filme con Claudia Cardinale y Anthony Franciosa). Pero su salida del ostracismo sería solamente obra de la casualidad, si es que así puede llamársele al hecho de que nada menos que James Joyce comenzara a hablar de él cuando era todavía un ignorado autor, cuando había llegado al punto de descreer de su vocación: “A esta altura he eliminado definitivamente de mi vida esa cosa dañosa y ridícula que se llama literatura” (anotación de diciembre de 1902, en su Diario).
    El vendedor de barnices

    Si se piensa, escépticamente, que nada en la vida sucede por azar, debe admitirse que la circunstancia de ser un ciudadano de Trieste y de que el joven Joyce fuese a vivir allí son hechos que integran una cadena de casualidades: el destierro del escritor irlandés; la elección de una ciudad de frontera y de exilios como casi ninguna otra en Europa; la presencia del comerciante triestino, vendedor de barnices para barcos, Ettore Schmitz (nombre civil de Svevo), con quien Joyce se gana la vida enseñando en la Berlitz School y simpatiza especialmente (al punto que, se sostiene, su Leopold Bloom es, en parte decisiva, proyección de él, amén de haber sido Svevo, durante muchos años, el custodio de los originales del último capítulo del Ulises, recuperación que, además, le solicita después Joyce, por carta del 5 de enero de 1921… en dialecto triestino). Todo ello, hasta que en Francia (vía Benjamín Crémieux y Valéry Larbaud) empiece a hablarse de Svevo como del “Proust italiano”, trascienda a otros países y, como suele suceder aun en los más centrales, esa difusión repercuta finalmente en su propio suelo.

    Naturalmente, habría de ser su obra y no sólo su atractiva personalidad intelectual la que concitaría tantas admiraciones. Y, en particular, su texto mayor, La conciencia de Zeno, comenzada a escribir en la inmediata posguerra y publicada en 1923. El protagonista de ésta, su última novela, enfermo incurable, puesto que lo es, como afirma, “por convicción”, emprende un auto examen escrito, fundamentalmente por el deseo obsesivo de abandonar el vicio de fumar, una confesión analítica aparentemente puntual y semi autobiográfica, con la que Svevo termina escribiendo el canto del cisne del burgués desintegrado, la descripción descarnada de un mundo que se descompone y cuyos valores morales, de progreso y de racionalidad no se salvan ni se sustituyen. Todo ello, con la terrible e irónica lucidez de lo que habría de sobrevenir durante la historia del aciago siglo XX, ya que la novela acaba en una imagen apocalíptica con el estallido del planeta.
    Sello freudiano

    Trieste es, por la época, una ciudad atormentada por su propia historia de tensiones y contradicciones, pero también vanguardista y cosmopolita, donde los problemas individuales más ínfimos se mezclan con los más dramáticos sucesos internacionales. Ettore Schmitz (Italo Svevo) mismo es el fruto de ese conjunto de contradicciones: nacido en Trieste, en 1861, ciudad por entonces austro-húngara, el gran escritor, de padre germano, se siente italiano (hasta por el propio seudónimo que elige: “ítalo-alemán”) y milita ostensiblemente en las corrientes independentistas de la ciudad. De familia judía, aunque no creyente, se casa con una católica practicante. Y, sobre todo, poeta, literato, es conocido en su medio por ser un competente y afortunado hombre de negocios (“Ecco, io rido quando i miei critici per benevolenza non potendo farmi il piacere di proclamarmi un grande scrittore mi dicono grande finanziere e grande industriale. Io non sono né l’un né l’altro”).

    En el ambiente mitteleuropeo de la resistencia médica, clínica y psicológica a las teorías freudianas, esta novela marca también una apertura cultural novedosa aunque no dramática. En un siglo como el XX, que no pocos definieron como “el del psicoanálisis”, En busca del tiempo perdido (1913), de Marcel Proust, Ulises (1922), de James Joyce y La conciencia de Zeno (1923), de Italo Svevo, parecen formar la tríada literaria más profundamente freudiana de nuestro tiempo. La propia capacidad de análisis de Svevo, que descompone cada situación, cada hecho, cada pensamiento, lo lleva a adelgazar de tal modo la realidad que la transforma en otra, lo que hace ver en él, a Alain Robbe-Grillet (en uno de sus primeros trabajos críticos conocidos, de 1954), uno de los antecedentes preclaros del Nouveau Roman, en esa demostración de que “ya nada es natural” y que hasta “la escritura novelesca, a su turno, no puede ser inocente”.

    Al generoso apoyo y difusión verbal de James Joyce debió Svevo, a los sesenta y tres años, empezar a ser reconocido en Francia. En enero de 1925 recibió una carta de Valéry Larbaud, quien lo llamaba “Egregio Signore e Maestro”, hablándole de La coscienza di Zeno como de “un libro admirable” y pidiéndole autorización para publicar algunos fragmentos en Commerce, la revista fundada por Paul Valéry. Así comenzó, claro que tardíamente, la difusión internacional de Svevo. Justo es decir también que, simultáneamente, comenzaba a ser reconocido en Italia por escritores más jóvenes, guiados por Eugenio Montale. Fue un renacimiento tardío. Y efímero: luego de la primera euforia, había ido dejándose llevar. Cuenta su mujer: “No era más el hombre de otros tiempos, alegre, pleno de argucias; algo en él se había como debilitado después de la ebriedad inicial, como si la gran llama del éxito hubiese consumido parte de su fuerza vital”. Falleció en un accidente automovilístico el 13 de septiembre de 1928.
    Su lectura y conocimiento en español sufrió, póstumamente, los avatares ya comunes en la vida de Italo Svevo: una publicación contratada en Barcelona no pudo llevarse a cabo por el estallido de la guerra civil; una segunda fue prohibida por el gobierno franquista en 1945. La primera edición en nuestra lengua de La conciencia de Zeno es argentina y data de 1953. ♦

    • Estem dubtant si dirte un “molt interessant” o un “podries estalviarte els copy&paste” i fer un resum, cabron. Però en fi, al menys veiem que aneu mirant la web!!! Molts petons!

  2. Nois… en una setmana i ja sou a Eslovènia. Recordeu que sols fa deu dies eh? I és que el temps s’allarga o s’encongeix segons com ho vivim. Apali, expliqueu cosetes d’Eslovènia que no l’hem visitat.

  3. Doncs, ja veus….ens ha encantat! quan la Mariona sigui una mica més gran fem una excursió cap aqui!!!! iuhuuuuuuuuuu!

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